La elección de Amberes como primer destino expositivo fuera de Castilla y León -y de España- se debió a la intensa relación cultural, económica y política que mantuvo con Castilla durante un importante periodo de la historia y traducido en un interesante proceso de intercambios e influencias artísticas.
La selección de piezas estuvo marcada por el apogeo artístico que se vivió en España, fundamentalmente desde 1504 a 1714, y por los influjos provenientes de Flandes llegaban a Castilla, fruto de una intensa relación comercial. Obras de Juan de Bruselas, el pintor Juan de Flandes, el tapicero Pieter Van Aelst o el orfebre Lieven Van Laethem; cuyo arte contribuyó al florecimiento de un estilo propio denominado hispano-flamenco.