Esta exposición fue catequesis plástica del testimonio de vida de los seguidores de Jesús por la red de caminos de la historia humana. En esta exposición del Camino de la Iglesia ocupa un lugar relevante la referencia al Apóstol Santiago, el primero de los discípulos.
Para ofrecer una continuidad en la exposición y que el camino entre ambas sedes no se percibiera como una ruptura en el discurso, se construyó una estructura que comunicara la Basílica de la Encina con la iglesia de San Andrés. A esta estructura que fue ampliamente reconocida se denominó “El puente de las estrellas”.