Astorga durante siglos había sido un importantísimo cruce de caminos al formar parte fundamental de la Vía de la Plata y del camino de Santiago. A esa situación geográfica que enriqueció la ciudad a lo largo del tiempo de manera sustancial hace referencia el título de esta exposición que se estructuró mediante tres grandes capítulos titulados: «La encrucijada de los dioses», «La encrucijada de los caminos» y «La encrucijada del hombre». En ellos se hablaba de la importancia romana de la ciudad, de su particular ubicación y de la relación de la Iglesia con el hombre a lo largo de los siglos y en un año tan particular como el 2000 en el que conmemorábamos el segundo milenio del nacimiento de Jesucristo.
Como es habitual en las ediciones de Las Edades del Hombre algunas de las obras que pudieron admirarse durante el recorrido de la exposición fueron restauradas para la ocasión, de tal forma que, por vez primera, se presentaban en todo su esplendor. Especial admiración despertó el imponente retablo mayor de la catedral obra de estilo manierista realizada por Gaspar Becerra y que fue restaurada por la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León en colaboración con la Fundación Las Edades del Hombre.
La VII iglesia
Como apéndice a Encrucijadas el Palacio Episcopal acogió una muestra más reducida titulada la VII Iglesia en la que se relataba la historia de la diócesis de Astorga, una de las más antiguas del territorio peninsular.